lunes, 6 de julio de 2009

Jamás seré su amante, continuación.

Entendí que la conversación se había acabado. Desconocía a este Juan Antonio, irónico y seco. Compadecí también a la china fea por el horroroso futuro al lado de un hombre así, que la engaña justo cuando una está llena de ilusiones por el matrimonio, aunque quizás que tipo de fiesta de matrimonio tendrán esos dos, con sus ideas y religiones raras que tienen.

Por eso me puse de pie y le dije a Juan Antonio:

- Mejor me voy. Esta conversación no va para ninguna parte.
- ¿Para esto querías que nos viéramos?
- La idea era tener una conversación clara y honesta, pero sólo he recibido de ti groserías.
- Mira, si quieres que te diga que pretendo con “todo esto”, como tú lo dices, era estar con una mujer hermosa y que muchas veces extraño.

Lo único que me gustó fue lo de hermosa. El resto de sus palabras las encontré muy ambiguas, porque qué hombre no quiere estar con una mujer regia como yo, obvio que me doy cuenta de las miradas que recibo al caminar en el centro comercial. Y es lógico que me extrañe, cosa de mirar la china fea. Por eso mismo le pregunté por ella:

- Me extrañas y quieres estar conmigo. ¿Y tu novia?
- ¿Qué hay con ella?
- No entiendo cómo puedes estar a punto de casarte si también me extrañas.
- ¿De verdad no entiendes? ¿Estás segura? Quizás sería bueno que hicieras memoria.
- No entiendo a qué te refieres.
- Que a tu primer marido le fuiste infiel conmigo, cuando eran novios aún.
- No es lo mismo, mi situación era muy diferente.
- ¿En serio? Me lo podrías explicar, porque yo sólo recuerdo una niña mimada que lo único con que soñaba era casarse de blanco.
- No tengo porqué explicarte nada; pasó hace bastante tiempo y ahora tengo otro matrimonio, mejor que el anterior.
- Y como es tan buen matrimonio que le eres infiel a ese pobre hombre conmigo.
- Son otras circunstancias. Y me da mucho cargo de conciencia hacerle esto a Francisco, no como mi ex marido, que me daba lo mismo. Es totalmente diferente.
- Lo que pasa es que estás adulta y estás conociendo la vergüenza.
- ¿Y tú que tanto hablas – aquí bajé la voz – si hicimos el amor en tu lecho prenupcial?

Juan Antonio se largó a reír con grandes carcajadas, hasta que le dio ataque de risa y yo tuve que reírme también. Por un momento me pareció que éramos los dos libres, que nos estábamos riendo de un buen chiste como esas parejas entretenidas.

Mientras él se secaba las lágrimas y trataba de no seguir riendo como loco, me llamó el detective para decirme que tenía listo un informe, si quería lo podía ir a buscar a su oficina. Entre tanto pedí la cuenta y caminamos juntos hacia mi jeep y su moto. Juan Antonio me repetía con los ojos llenos de lágrimas que no podía ser tan siútica para expresarme, que cada vez que se acordara se iba a reír de la misma manera.

En la puerta de mi jeep me contó que Nanako tenía que ir a su país por los trámites de matrimonio, que parecen que son bien complicados, y que se iba a ausentar como por un mes. ¿No te tinca que nos escapemos unos días?, me dijo a modo de despedida, llámame para coordinarnos.

Me tiró un beso arriba de su moto y se fue muerto de la risa.

4 comentarios:

Leslie Miranda dijo...

"..que nos estábamos riendo de un buen chiste como esas parejas entretenidas"

Puta que es chistosa esta mina oh.

A ver qué dice el detestive, uhhh.

celeste dijo...

juajuajua..me encantaria ver la escena.

TIA K dijo...

No se vale,es muy poquito lo que subiste y ahora esperar una semana más ......

Sabina Atalaski dijo...

guajajaj... las caga esta sw!!!! "Lecho prenupcial"!!!!

Pa mi que es de la UDI y Opus.

Besos!!!