lunes, 22 de junio de 2009

Conversando con Lena IV

- Cuéntamelo todo y con lujo de detalles. Sobre todo los más cochinos.
- No puedo Lena, tú sabes que yo no soy así.
- Es lo mínimo que me merezco, ya que me usas como coartada.
- ¡Pero obvio que te uso como coartada! Si eres la única amiga que tengo.
- Me dan lo mismo tus declaraciones de amistad, quiero escuchar detalles. ¿Lo tiene más grande o más chico que Francisco?
- ¡Lena! Jamás te contestaré eso, de pésimo gusto me parece. Lo que sí te diré es que es mil veces mejor que Francisco.
- Por eso andas con la media sonrisa.
- Ni tanto fíjate. Me pregunto que pasará con nosotros ahora.
- No te pongas latera; disfruta el momento y listo.
- No es de latera Lena, pero tú sabes que no me gusta ser infiel. Y ahora por partida doble, porque también estamos engañando a la china fea.
- ¡Pero si les has sido infiel a tus dos maridos con el mismo! Yo diría que te encanta serlo.
- No pues, no me gusta. Si tengo cargo de conciencia todo el rato. No voy a confesarme porque me da vergüenza.
- Vergüenza debería darte no aprovechar a ese hombre más todavía. Yo que tú estaría en la cama con él ahora mismo.
- No creas que no me dan ganas, pero antes quiero conversar con él, de sus intenciones, de lo que espera de mí.
- Sus intenciones están clarísimas. Y por favor no te pongas así para tus cosas.
- ¿Cómo así?
- Como adolescente, preguntando tonteras.
- Perdóname Lena, pero no son tonteras. Son cosas que tienen que ver con mis principios de vida, ni más ni menos.
- Qué principios de vida ni nada. Juan Antonio te besó y tú caíste redondita a sus pies, bueno, a su cama. Francisco está igual que siempre y tú feliz. A todo esto, ¿qué te dijo de las fotos?
- No mucho, pero se las llevó porque conoce a un par de tipos con apellido Cortés y de seguro les preguntará porque lo andan difamando.
- Disculpa que te baje de tu nube de alegría, pero yo que tú investigaría a Francisco.
- ¿Investigarlo? Mira Lena, todo lo que venga de la Cota García no pueden ser sino mentiras.
- ¿No te tinca que un día lo sigamos?
- Pero si pasa todo el día en la oficina.
- ¿No me dijiste que a veces va al centro?
- Sí, pero no tengo idea cuando.
- Fácil, llamas a su secretaria, le preguntas donde está y si te dice que salió, salimos a buscarlo.
- ¿Y dónde lo encontramos? Apenas me ubico el centro. Pésima idea, Lena.
- Podemos comenzar en los lugares de la foto. Es cerca de un museo, donde hay hartos cafés.
- No me tinca mucho tu idea, fíjate. Ahora estoy preocupada de Juan Antonio, no tengo cabeza para nada más.
- ¿Y si yo lo sigo?
- ¿Tú sola? Estás loca.
- Es por hacer algo, porque los niños llegan tarde del colegio y me aburro.
- Mejor contrato un detective, si te quedas más tranquila.
- Es por tu tranquilidad, no por la mía.
- Pero si yo estoy tranquila, Lena. Mira, voy a contratar uno, para que veas que mi marido es lo mejor que hay.
- Me parece buena idea. Y me tienes que tener al tanto de lo que hagas con Juan Antonio.
- Lo voy a llamar para juntarme con él y conversar. No podría volver a hacer el amor con él sin saber hacia donde vamos.
- ¡Hacer el amor! Pero que siútica.
- Son mis valores, Lena.

2 comentarios:

Leslie Miranda dijo...

me están siguiendo detectives (8)

se pone gueno!!

Sabina Atalaski dijo...

Insisto en que quiero que el Pancho se la cague con la china fea esa... jajaja