lunes, 11 de mayo de 2009

Preparándome.

Nos quedamos de juntar en una cafetería de esas raras que le gustan ahora a Juan Antonio, que me costó bastante encontrar porque jamás ando por el centro. Obvio que me hice la interesante y, tratando de disimular mi sorpresa por su llamado, le pedí que nos juntáramos dos días después. Mi idea era ir a la peluquería y revisar mi clóset, porque tenía que usar algo que me viera espectacular pero sin que se notara.

Llamé a la Lena para contarle y preguntarle que se le ocurría que podía querer hablar conmigo Juan Antonio. No tengo idea, me respondió.

Para mí estaba clarísimo: sigue enamorado de mí. Ve mis fotos del encuentro, le baja la nostalgia, mira la china esa fea que tiene de pareja, la compara conmigo… no hay donde perderse.

El problema es qué hago si me pide que nos casemos, o que lo volvamos a intentar. ¿Dejo a Francisco? Porque eso de ser infiel no va conmigo; me gustan las cosas claras. Y si dejo a Francisco, ¿dónde viviríamos con Juan Antonio? ¿Estará capacitado para darme el estilo de vida que acostumbro? Me imagino además al pobre Francisco, como sufriría por mí. Aunque él es bastante generoso y puede que entienda mejor de lo que supongo mi situación, y nos separemos como buenos amigos.

Pedí hora a la peluquería para hacerme esos masajes que dejan el pelo espectacular y una manicure y la Lena me acompañó (a regañadientes la verdad) a comprarme ropa del gusto de Juan Antonio. Según ella él es sencillo y no se fijará, pero yo que lo conozco bastante bien sé que le importa que una se vea bonita siempre. Terminé con unos jeans, botas y un suéter que me hacen ver muy regia, pero sencilla, como si me hubiera puesto lo primero que encontré en el clóset.

El mismo día amanecí nerviosísima y hasta Francisco me preguntó que porqué había dormido tan mal. No pude comer nada, me pasé mirando todo el día el reloj maldito. Me subí al jeep una hora antes, así es que manejé lo más lento que pude y escuché música que me relaja. Ni loca llegaba antes a la cita; unos cinco minutos tarde está bien.

Me di cuatro vueltas sin sentido, esperando que pasara el tiempo. Me estacioné lento, caminé tratando de respirar como una vez me enseñaron en yoga, tranquila, y cuando entro al localcito ese, veo a Juan Antonio y su gran sonrisa, poniéndose de pie para ir a mi encuentro.

6 comentarios:

Rocio dijo...

esta mina realmente me entretiene, es mas wevona que los perros nuevos!!! jajajajajaja

Laura Virtual dijo...

Wuajajaja... la llaman pa juntarse a tomar café y se pasa el rollo de separarse y volverse a casar... no será muy mucho digo yo.

SRTA TEMPLARIA dijo...

juajujau Juan Antonio le va anunciar q será padre con la china feaaa XD

Sandra dijo...

Esta galla se parece muchisimo a una amiga mia!!!! Seguro que es ella!!!... Siempre deseando el hombre de su prójima...

Anaís Sandiego dijo...

Pucha Claudia, yo pasé por algo parecido cuando estuve casada. La diferencia es que finalmente decidí aceptarme como soy y no como me veía mi marido y me separé.

Me entretiene mucho tu blog. ¡Nos estamos leyendo! ;)

Anaís S.

Sabina Atalaski dijo...

Con la cueíta que tiene esta mina, fijo que el JA le termina diciendo que es la pareja de Francisco... chaaaahhhh, sería el medio vuelco en la historia!!! jajaja...

Ptas que me río con esta weona.